En Torrevieja, una ciudad del litoral mediterráneo español donde Iryna se estableció tras huir de la guerra, la población rusa es la segunda más numerosa entre los extranjeros, con 5.926 personas empadronadas. Solo la ucraniana la supera con 9.512, el doble que antes de la guerra. La convivencia entre los miles de ciudadanos de ambos países, que solía llamar la atención de la prensa por ser amable, hoy es más tensa y se basa en una ley no escrita: no se habla de política.
Así comienza una de las historias del especial interactivo sobre la población refugiada ucraniana impulsado por Tak Tak y en el que han participado diferentes medios europeos: Livy Bereg (Ucrania), La Marea (España), Mensagem de Lisboa (Portugal), Pod Tepeto (Bulgaria) y Transitions (República Checa), en colaboración con Worldcrunch (Francia) y WAN-IFRA.
Escrito en inglés –y traducido por los medios participantes en sus idiomas–, el interactivo realiza un recorrido por diferentes puntos de Europa en los que la población ucraniana que huyó tras la invasión de Rusia ha tenido que reinventarse.

